Antología poética XV: Raúl Herrero: Ciclo del 9 9.2 Sinfonietta Björk

Portada de Sinfonietta Björk 
Antología poética -en línea- de Raúl Herrero, XV

En abril de 2002 se publicó el segundo cuadernillo del Ciclo del 9. En este caso llevaba por título 9.2 Sinfonietta Björk (84-95399-29-6) . Se trata de un claro homenaje a la cantante y compositora islandesa y también –por extensión– a Islandia. El apelativo Sinfonietta hace referencia a la inspiración musical del cuadernillo y a la pretensión de su formato equivalente al de una pequeña sinfonía en homenaje a la artista. Estas palabras abrían los poemas:" Los siguientes poemas se crearon sumidos y consumidos en la música de la artista islandesa Björk. Y, por tanto, esta sinfonía le pertenece.  La sinfonía letrista se consume en el libro acompañada por algunos dibujos del autor. La ausencia de punto final en los textos de esta sinfonietta remite a una voluntad de borrador, de texto inacabado y, al mismo tiempo, de piezas sin solución, ni resolución. De entre los poemas incluidos selecciono el siguiente por tratarse de un poema habitual en los recitales que he perpetrado desde entonces:


La potencia convaleciente

Cuando las jornadas transcurrían
sobre agua límpida y dorada,
la juventud rayaba el pórtico de la eternidad
con diamantinas cáscaras de huevo;
lo afable se acercaba, de cuando en cuando,
a los dedos del aire.
Entonces la quietud aporreaba las puertas blandas;
el amanecer contenía todo el cielo del invierno;
mi espalda doblaba los tirabuzones del viento.
Ahora todo ocurre sin que nada suceda.
Me encuentro inerte en mitad del torbellino,
con el vuelo de la soga holgada,
la silla a punto de ceder.
Ahora la voz se confunde con la aniquilación.
Ahora los segundos se desprenden
de las escamas de un reptil para caer en el olvido;
las calles han dejado de guiarnos,
sólo se puede transmutar sin reconocer;
la ventisca ha borrado las certezas,
los huecos comen de mi mano.
Hace algún tiempo,
cuando las jornadas transcurrían sobre agua
límpida
y
dorada

Otro poema del libro desde entonces pronunciado en voz alta a menudo por su autor:



El hueco triste de las ideas

Los pensamientos me hablan tan alto
que mi vista se pierde en los gritos.
Apenas percibo el aliento
de las habitaciones de mi entorno.
Se desprenden del camino mudo
oleadas de esperanza terca.
Si las palabras son huecos de voz,
si las ideas necesitan de una lengua para regurgitar
o si las imágenes me rondan,
me hablan, forman el hilo del pensamiento…
Figuras desconocidas, vertidas en trajes plateados,
provistas del orden de la obscuridad,
me aguardan con el lejano propósito
de ahogarme en el analgésico de la ira.
A veces los pensamientos me hablan tan alto
que temo puedan escucharlos los demás:
en verdad ellos conforman mi mundo,
pertenecen a la única realidad que reconozco.
Las nubes, siempre vírgenes,
sangran con pausada cadencia.
El cuerpo se desangra,
la conciencia jamás


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