A mi amigo el pintor Fernando S. M. Félez, in memoriam


De izquierda a derecha: Raúl Herrero, Fernando S. M. Félez y el poeta Mariano Esquillor en la inauguración de la exposición del pintor en Zaragoza, 2007. © Libros del Innombrable

A Jérôme y Laura, hijos de Fernando y Giselle


El día 2 de junio de 2020 Fernando S. M. Félez se ocultó.
Recuerdo a Fernando S. M. (Su Majestad) Félez en la terraza de su casa en Garriguella, la tarde llegaba al final y la noche comenzaba su día. El calor parecía tropical y nos llegaba un ligero olor a mar y salsa de luces que se despedían. En un imaginario piso superior de ese lugar quiso construir un estudio de pintura por el que le hubiera entrada toda la luz del mundo, la misma luz que ahora le llega y le hace resplandecer sin que otro naufragio sea posible. Y recuerdo a Giselle, su esposa, que amaba a los caballos, que añadía inspirados comentarios a las anécdotas que contaba Félez; recuerdo el cigarrillo que brotaba de su boca, el humo que la rodeaba le concedía un aire de oráculo de Zeus-Amón.


En 2007 Félez expuso en la sala Torreón Fortea de Zaragoza. Para esa muestra  escribí este texto:

Fernando San Martin Félez nació en Zaragoza en 1930, pero pronto se trasladó con su familia a Barcelona donde acudió a la Escuela de Artes y Oficios de la Lonja y a la Escuela de Bellas Artes. En 1950, gracias a una beca, visita París. En esos días conoce los hallazgos de la vanguardia. En 1957, cuando empezaba a realizar sus primeros ensayos dentro de la abstracción, se instala en París donde conoce a muchos artistas de su época, entre ellos Fernando Arrabal. En 1963 el pintor recibe el escritor melillense el primer encargo, el lienzo figurativo se llamará Anatomía explicada de Arrabal. A pesar de que Félez acepta la propuesta que le hace Arrabal, según sus palabras, en ese momento su implicación con la poética y el estilo de los cuadros fue casi nula y continuó pintando y realizando exposiciones con su obra abstracta.
En torno a 1966, , tras una reveladora visita a una exposición antológica sobre Vasili Kandinsky celebrada en París, Félez abandona la abstracción. Realiza su obra personal posterior dentro de una línea de trabajo definida por él mismo como «pánica», en la concepción de la imagen próxima a planteamientos formales del surrealismo, con una técnica hiperrealista, adoptando como nombre artístico, a propuesta de Arrabal, S. M. Félez. El erotismo, la crítica a determinados convencionalismos sociales y ciertas obsesiones personales sirven al artista para articular estas imágenes que nacen de encuentros insólitos en los que la destreza técnica del pintor les otorga un alto grado de verosimilitud.
Félez expone el trabajo fruto de esta nueva visión de la pintura bajo los auspicios del movimiento pánico: en la galería Laietana de Barcelona, en 1975, presentado por Arrabal; en la galería Skira de Madrid en 1979, bajo el título de Arte Pánico, en el catálogo añade citas de textos teóricos del grupo; en la Sala Gaudí de Barcelona, en 1984, con el título XX Años de Pintura Pánica o en el Museo del Ampurdán en 1933, bajo el apelativo de Art-Pánic.
Félez abandona París en 1974 para desplazarse al Pirineo Francés, allí se establece en el pueblecito Céret, perdiendo contacto con el mundo parisino, no así con Arrabal, con el que todavía mantiene una estrecha relación. A mediados de los ochenta se instalara en Garriguella, en el Ampurdán, donde reside actualmente.
A Fernando S. M. Félez (Zaragoza, 1930) le resulta esencial la belleza y su manifestación en el lienzo. De ahí su esfuerzo dilatado, hasta el hiperrealismo, por mostrar de la forma más exacta posible lo que la retina observa. El cuerpo humano, en especial el femenino, encarna en su pintura la expresión de lo bello, al tiempo que la desnudez ejerce una función erótica y hasta de furiosa energía sexual, también presentes en otras aventuras del movimiento pánico. Con frecuencia las figuras de Félez se encuentran insertadas en un entorno donde confluyen restos del pasado (a menudo ruinas), con objetos de la actualidad (vallas publicitarias, botellas de refrescos, ruedas de camión, etc.).
La manera de interpretar y expresar la realidad vincula a Félez, en cierta medida, con los pintores surrealistas, que buscaban la representación visual perfecta del mundo onírico (Dalí, Delvaux, Magritte…), en oposición al surrealismo que desembocó en la abstracción (Miró, Masson…). Félez admira sin reservas, al igual que Dalí, a clásicos como Vermeer de Delft y Velázquez. También incluye entre sus artistas predilectos a prerrafaelitas, Gustav Klimt y, en términos generales, a todo el simbolismo, tanto en pintura como en literatura.
***

En mi primera visita a la casa de Fernando S. M. Félez en el Ampurdán, en Garriguella, pasé unos días fantásticos reviviendo la vida del artista por su propia palabra. Me contó su infancia y el amor enorme que sentía por su padre; su vida de estudiante en Barcelona, su estancia en París, su encuentro con el movimiento Pánico, su amistad con Arrabal, el inicio de su relación con Dalí, por medio de Vallès, un pintor amigo de la infancia del artista de Figueres, con su propio espacio en el Teatro-Museo; su cena con Orson Welles, sus partidas de billar con Joan Ponç, sus conversaciones con Modest Cuixart, su estancia en Céret donde conoció a un viejo pintor francés que había heredado los zapatos de Modigliani, su relación con un sobrino de Picasso, también pintor, que falleció por culpa de una apuesta; una sorprendente cena en casa de una marquesa, la historia de un coleccionista holandés que enloqueció tras obsesionarse con un cuadro que le había comprado… Pero también nos dio tiempo a hablar sobre música, me confesó que el baile había sido una de sus pasiones, que Cole Porter le fascinaba y que Beguin the beguine era su canción favorita. Esta canción, por tanto, en esta noche oscura, va dirigida a ti, donde quiera que te encuentres. Te echaremos de menos. Obviamente el pintor Fernando S. M. Félez es, a mi juicio, uno de los mejores de su generación.




A Fernando S. M. Félez

Tras el hilo de luna tu pupila
resplandece sobre tela dorada:
las naranjas en llamas en axila
de pinceles con tu lengua sagrada. 

En tus ojos el mar la plata afila,
en tu frente de zumo la callada
mujer de agua vestida de gorila.
¿Qué seremos sin tu esencia afanada?

Félez, hoy firme y feliz te revelas
en las cosas que pintaste con luz,
amor, sangre, astros, estrellas y estelas.

La añorada sombra del contraluz
en la nada del aire de gacelas;
eres tú y lo eterno en el tragaluz.

Jueves, 25 de Merdre de 147, festividad de la Aparición de Ubú Rey, según el calendario patafísico  (11 de Junio de 2020 en vulgaris).


Sobre la ocultación de Fernando S. M. Félez en el blog de Libros del Innombrable:


Entrevista de Antón Castro a Fernando S. M. Félez:


Obituario de Antón Castro a Fernando S. M. Félez:


Si el lector tiene interés por la monografía que dedicó Libros del Innombrable puede visitar este enlace:

Un programa de La Torre de Babel, en  Aragón Radio, sobre Fernando S. M. Félez, donde interviene Jérôme, hijo del artista:

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