La Antorcha (de) Karl Kraus



Imagen: Ullstein



Conocí y leí a Karl Kraus en Dichos y contradichos (publicado por la editorial Minúscula en 2003). Entre los curiosos aforismos que hallé se me antoja incluir los siguientes:

Que la palabra más antigua sea extraña en la proximidad, que renazca y haga dudar de si está viva. Entonces vivirá. Se oirán los latidos del corazón de la lengua.

 

Hay dos tipos de escritores. Aquellos que lo son y aquellos que no lo son. En los primeros, el contenido y la forma van juntos como el alma y el cuerpo; en los segundos, hacen juego como el cuerpo y el vestido.

 

Una vasta cultura es una farmacia bien surtida: pero no existe ninguna garantía de que no venda cianuro para curar un resfriado.

 

Este libro que, al contrario que otros del género, no es parco respecto a la cantidad ni a la calidad de aforismos, despertó en mí la curiosidad por su autor. La necesidad de saber más de Karl Kraus me llevó hasta su monumental obra teatral Los últimos días de la humanidad. La imposibilidad de llevar a escena un volumen grueso en temas, intenciones y páginas resulta evidente. Tanto, al menos, como en el Fausto completo, de Goethe, o en La Celestina, de Rojas o de Feliciano de Silva.

Supe que Karl Kraus se movió por la sociedad de Viena previa a la I Guerra Mundial y que murió en 1936, en plena era nazi. Su vida corrió paralela a la Segunda Escuela de Viena, a los cambios artísticos de una Austria anterior a la invasión alemana y, por tanto, en uno de los momentos más ricos e interesantes de la cultura europea.

Pero lo que más me sorprendió de su vida fue que en 1899 inició la publicación de Die Fackel, es decir, La antorcha. La vida de esta revista se alargó hasta la muerte de su fundador y, aunque comenzó como un encuentro colectivo, Karl Kraus terminó por escribir en solitario bastantes números de la cabecera. Su osadía titánica para retratar, disentir y enmarcar una época, dejaba al descubierto un esfuerzo y una determinación que me abrumaron.

Gran parte de ese esfuerzo que, salvando las distancias, me recordó vagamente a Ramón Gómez de la Serna y su publicación Prometeo, nos lo trae el libro de Acantilado: Selección de artículos de «Die Fackel».

Desde mi punto de vista, este volumen no puede faltar en la biblioteca de cualquier lector con unas mínimas inclinaciones por la lectura o la cultura en general. Y es absolutamente imprescindible para los interesados en la historia, en el periodismo y en la evolución de la sociedad del extinto siglo XX.

Los artículos, en el índice, van acompañados con la fecha de edición, lo que nos facilita situarlos en un marco histórico. Algunos son divertidísimos como «El descubrimiento del Polo norte», a menudo el autor reflexiona sobre la lengua alemana como en «Heine y las consecuencias» y se nos ofrecen entremeses de lo que a Europa y al mundo se le venía encima con la II Guerra Mundial.

Ahora nos queda esperar que algún editor se atreva a publicar los novecientos números de la revista de Kraus con su respectiva traducción. Téngase antes en cuenta que la presente selección supera las 500 páginas.

Son muchas las reflexiones incluidas en esta selección que poseen vigencia en la actualidad. Entre ellas recupero la siguiente del artículo «El progreso»:

 

… el progreso es uno de los inventos más ingeniosos que haya ideado nunca por el mero hecho de que solo se necesita fe para hacerlo funcionar, de tal manera que el juego lo ganan indefectiblemente aquellos representantes del progreso que solicitan un crédito ilimitado.

 

Karl Kraus
 La Antorcha.
 Selección de artículos de Die Fackel 
al cuidado de Adan Kovacsics, Acantilado, Barcelona: 2011

 

 [Publicado en la revista telemática Generación.net el 21 de junio de 2011].

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